En 1986, el accidente más grave de la historia nuclear cambió la vida de muchas personas. La liberación de una enorme cantidad de material radiactivo al medio ambiente
causo la formación de una nube radiactiva que se extendió por parte de Europa.
La contaminación más grave se produjo en las áreas que rodean al reactor y que en la actualidad forman parte de Bielorrusia, Rusia y Ucrania.
En la actualidad, más de cinco millones de personas viven en zonas que se consideran
‘contaminadas’ con material radiactivo procedente del accidente de Chernobyl. El área más
cercana al reactor quedó muy contaminada y las personas que vivían en ella fueron evacuadas poco después del accidente.
El año del accidente se construyó un sarcófago para sellar el reactor estropeado. Éste tiene algunos defectos debido a que fue construido de una manera apresurada y en condiciones muy malas, ya que el personal que trabajó en su construcción estuvo expuesto a niveles de radiación muy altos.
La gente que vive en las zonas afectadas no sabe aún del todo cuáles fueron los efectos
de la radiación sobre su salud y su entorno. Desconfían de la información de los gobiernos y las diferentes organizaciones, incluso siguen circulando ideas falsas y mitos sobre la amenaza de la radiación. Además de políticas para mejorar la economía de la región, los residentes necesitan información clara y de confianza sobre el accidente y la radiación.
Después del accidente, la contaminación superficial ha ido
disminuyendo y los niveles de radiación detectados en el aire en la mayoría de estas zonas
son en la actualidad los mismos que antes del accidente, las aguas y el pescado quedaron contaminados con material radiactivo. La contaminación disminuyó pronto por efecto de la dilución y la desintegración radiactiva, pero parte del material quedó retenido en los suelos deríos y lagos contaminados. Hoy en día la mayoría de las aguas y el pescado muestran niveles bajos de radiactividad, aunque éstos siguen siendo elevados en determinados lagos cerrados.
El accidente afectó de forma inmediata a buena parte de las plantas y animales que
se encontraban alrededor. Se produjo un incremento en la mortalidad y un descenso en la reproducción. Todavía hoy se conocen nuevos casos de mutaciones en plantas y animales.
Con el paso de los años, a medida que los niveles de radiactividad descendieron, las poblaciones biológicas empezaron a recuperarse y la zona se ha convertidoen una excepcional reserva de la biodiversidad.